Por Ángel Hernández | Presidente Ejecutivo HODELPA

En dos décadas, República Dominicana no solo ha fortalecido su posicionamiento como destino turístico del Caribe. Ha construido una plataforma económica que integra infraestructura, talento humano, inversión extranjera, sostenibilidad y visión institucional.

Lo que comenzó como una industria centrada en el sol y la hospitalidad tradicional, hoy se diversifica en múltiples frentes: turismo corporativo, eventos, salud, cultura, gastronomía, inversión hotelera y más. La transformación ha sido profunda, estratégica y, sobre todo, sostenida.


Una industria que no se detiene

Entre 2005 y 2025, el crecimiento del turismo ha sido uno de los motores más constantes de la economía nacional. En 2023, el país alcanzó los 10 millones de visitantes internacionales, liderando la región del Caribe y posicionándose entre los cinco destinos más visitados de toda América.

Este ritmo no solo se ha mantenido, sino que se ha superado. Solo en los primeros cuatro meses de 2025, llegaron más de 4.3 millones de visitantes, un 50 % más que en el mismo período de 2019. Esta cifra habla de recuperación, pero también de confianza en la propuesta país.

A esto se suma una infraestructura hotelera en expansión: más de 90,000 habitaciones distribuidas entre cadenas nacionales e internacionales, con estándares competitivos a nivel global.


Impacto económico y madurez institucional

Más allá de las cifras de ocupación, el turismo representa una palanca real de desarrollo económico. Según el World Travel & Tourism Council, en 2023 la industria generó aproximadamente US$9,000 millones en ingresos y aportó más del 16 % del empleo total del país. Hablamos de más de 800,000 dominicanos y dominicanas vinculados de forma directa a esta actividad.

Estos números no solo reflejan ingresos. Reflejan empleabilidad, movilidad social, fortalecimiento de comunidades, desarrollo de infraestructura y flujo constante de divisas.

El turismo en República Dominicana ha pasado de ser una industria emergente a convertirse en un eje articulador de crecimiento nacional.


Diversificación, sostenibilidad y nuevas demandas

Uno de los elementos más valiosos del modelo dominicano ha sido su capacidad de adaptación. Hoy el turista busca algo más que una buena habitación: quiere autenticidad, conexión cultural, experiencias únicas y una operación responsable con el entorno.

Esto ha llevado al país a abrazar nuevos enfoques:

  • Proyectos de ecoturismo en zonas protegidas.
  • Iniciativas de integración comunitaria.
  • Fomento del turismo de salud, bienestar y retiro.
  • Incentivos para nómadas digitales que eligen a RD como base operativa temporal.

El turismo sostenible ya no es una tendencia: es una exigencia del mercado. Y República Dominicana ha sabido adaptarse sin perder competitividad ni hospitalidad.


Ciudades con visión de negocios: Santo Domingo y Santiago

La transformación no ha sido solo en las costas. Santo Domingo, primera ciudad de América y patrimonio de la humanidad, ha evolucionado en las últimas dos décadas como una capital moderna, conectada y orientada al turismo corporativo, financiero, gubernamental y de eventos.

Por su parte, Santiago de los Caballeros se proyecta como el corazón empresarial del norte. Con una oferta hotelera sólida y moderna, centros de convenciones y una agenda cultural y económica en expansión, la ciudad se consolida como una opción real para el turismo de negocios y la inversión. Eventos como Expoturismo 2025, celebrado en el Hodelpa Gran Almirante, confirman esa tendencia.


Turismo corporativo y proyección internacional

Aunque representa una menor porción en volumen respecto al turismo vacacional, el segmento MICE (reuniones, incentivos, convenciones y exposiciones) y el turismo corporativo han mostrado un crecimiento notable.

Durante la pasada Semana Santa, por ejemplo, se generaron más de US$242 millones en ingresos hoteleros y US$1.6 mil millones en impacto al sector agroalimentario. Estos datos revelan que, más allá de la ocupación, el turismo incide transversalmente en múltiples sectores.

Además, los viajes por negocios o inversión son altamente rentables, con estadías más largas, gastos promedio más altos y una fuerte vinculación institucional.

Para las cadenas hoteleras, este segmento representa una oportunidad de diversificación que eleva el valor de marca, mejora el posicionamiento y fortalece las relaciones público-privadas.


¿Y hacia dónde vamos?

Los próximos años exigirán una visión aún más estratégica:

  • Integrar tecnología en todos los niveles de la operación.
  • Elevar aún más los estándares de sostenibilidad.
  • Desarrollar talento con mentalidad global y vocación de servicio.
  • Promover el turismo interurbano, cultural, gastronómico y ejecutivo.
  • Establecer alianzas sólidas entre sector público y privado.

El turismo es mucho más que una industria. Es una plataforma de país. Y lo que hemos construido como nación en los últimos 20 años sienta las bases para una nueva etapa: más conectada, más consciente y más preparada para competir globalmente.


República Dominicana ya no es solo un destino. Es una propuesta de valor integral.

Y el rol de la hotelería, hoy más que nunca, debe ser el de catalizador: de empleo, de innovación, de reputación y de crecimiento sostenible.

Desde Hodelpa Hotels & Resorts , asumimos ese compromiso con convicción. Y desde este espacio, seguiremos compartiendo ideas, avances y reflexiones que contribuyan a ese propósito.

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