Por Yasser Mármol | Estratega de Marketing y Publicidad
N&M | ¿Los influencers realmente funcionan?
En la industria he visto de todo: marcas que apuestan millones en un influencer con alcance masivo y no logran mover la aguja… y marcas que, con un advocate bien escogido, construyen relaciones sólidas y resultados que perduran.
Eso me ha hecho pensar que el problema no es si funciona o no. El problema es cómo lo estamos entendiendo.
Durante años se habló de “influencers” como si fueran celebridades digitales que podían vender cualquier cosa con un post. Eso, naturalmente, llevó a la saturación y al escepticismo. Pero el marketing de influencia ha evolucionado. Hoy, lo que de verdad mueve es la voz de quienes creen genuinamente en un producto, un servicio o un estilo de vida.
A esos les llamo advocates. Personas que no solo publican por contrato, sino porque sienten afinidad real con la marca. Su fuerza no está en los millones de seguidores, sino en la confianza que generan dentro de comunidades específicas.
Ejemplos claros lo vivimos con algunos de nuestros clientes. Cuando trabajamos con voces que ya eran parte orgánica de la conversación de la marca, el engagement y la interacción fueron mucho más profundos que con colaboraciones “prestadas”. Porque la gente siente cuando la relación es auténtica, y responde en consecuencia.
Y si hay algo que esta industria nos ha enseñado, es que la confianza es la moneda más valiosa en marketing.
Por eso creo que las estrategias de influencia sí funcionan. Pero funcionan cuando dejan de ser un “montaje” y se convierten en un puente. Un puente entre marcas y comunidades, donde la conversación vale más que el alcance, y la autenticidad pesa más que el guion.





