Por Yasser Mármol | Mercadólogo y Estratega
¡Estamos en temporada de construcción de planes de marketing!
Y les confieso algo… el mercado no respeta planes. No importa qué tan bien hayas armado tu presupuesto, ni cuántas presentaciones tengas preparadas: la gente se mueve a otro ritmo, y las tendencias aparecen sin pedir permiso.
Yo mismo caí en esa trampa cuando era gerente de marca. Armaba presupuestos cerrados, calculados hasta el último centavo. Hasta que me di cuenta de algo: estaba perdiendo oportunidades por querer tenerlo todo bajo control.
Desde entonces, tomé una decisión que cambió mi forma de ver el marketing. Definí que el 25% del presupuesto sería para “tendencias”. Era un fondo reservado, al que nadie podía tocar… hasta que surgiera algo que realmente valiera la pena capitalizar. Y cuando aparecía, ese 25% me permitía reaccionar con rapidez y conectar de una forma que nunca hubiese logrado si todo estaba amarrado desde el día uno.
Esa experiencia me enseñó que los presupuestos rígidos matan oportunidades. Que la flexibilidad no es debilidad, sino visión. Y que, al final, el verdadero valor de un plan no es lo bien que luce en Excel… sino lo vivo y adaptable que puede ser en el mundo real.
Abrazote.






